Evaluación (a mi manera) de las elecciones de ayer


urnas-28

Primera evaluación contable de las elecciones del 27/10/2013

Emulando a contadores y demás idóneos con los números, me atrevo a hacer una evaluación contable de las elecciones que acabamos de vivir… a mi manera.

1: Haber: Me nombraron presidente de mesa. Será, seguramente, la única presidencia que ejerceré en toda mi vida. Me llamaron presidenta, y la mía era la máxima autoridad en los 25 metros cuadrados del cuarto oscuro y los tres metros lineales de la mesa de 675. Me hice la copada, fui firme, amable, condescendiente… siempre desde mi lugar de presidenta.
Hermoso.
Debe: hubo un par de protestas de votantes… les propuse que, si pensaban que podían hacerlo mejor, se postularan para la próxima. Si los elegían, podrían ocupar el sillón de Rivadavia… digo, el de la mesa 675 en las elecciones de 2015.

Saldo: presidencialmente positivo

2: Haber: Llegué temprano, tuve tiempo de organizar la mesa y el cuarto oscuro y comenzar el acto eleccionario a las 8 en punto. Terminamos a las 8 y media de la noche, una hora y media antes que en las PASO. Las fiscales fueron muy cooperantes, sin ellas las cosas se hubieran complicado bastante. Todo se sucedió en su medida y armoniosamente.
Debe: por segunda vez, me clavó el suplente. Fuimos la última mesa en terminar, ya que abrí y clasifiqué solita los 281 sobres que extraje de la urna.

Saldo: organizadamente positivo

3: Haber: Hubo dos fiscales en mi mesa, como en casi todas las mesas de la escuela: una de Nuevo Encuentro, otra de Massa (no recuerdo el nombre de su agrupación, pero me tranquiliza el hecho de que ella tampoco lo recordaba… 🙂 ) Ambas mujeres, muy colaboradoras, y muy responsables. No pude evitar comparar su trabajo con el de los fiscales de las PASO, que eran tres, dos de ellos hombres… No les quepa duda, los hombres quedan muy mal parados.
Debe: Los fiscales generales esperaron sistemáticamente a que la cola de votantes fuera significativa, y justo ahí, pedían entrar al cuarto oscuro. Cuando no había nadie, tampoco había fiscales generales.

Saldo: Fiscalmente positivo

4: Haber: El sábado le pedí a Pepe que no me trajera sándwiches para almorzar, que no quería llenarme de hidratos de carbono, que la tensión del trabajo me cerraba el estómago y el pan se me quedaba, seco, en el diafragma y me ponía de mal humor. Entonces Pepe llegó, al mediodía, con tres paquetes de bocaditos absolutamente deliciosos, láminas de zucchino asadas envolviendo espárragos, palta, jamón, panceta asada envolviendo ciruelas secas. trocitos de brie, todo con una salsita que no sé qué tenía, exquisiteces que ahora no recuerdo. De postre, un tapper con bizcochuelo de chocolate con frutillas y crema. Compartí mis manjares con las fiscales; ellas, a su vez, con sus compañeras. Lo que sobró (porque trajo mucho) fue donado a los gendarmes, empleados del correo y directora del colegio. El placer de incorporar al cuerpo semejantes manjares en momentos en que, normalmente, te olvidás de que el cuerpo y el alma necesitan buen combustible, es impagable. Conclusión: con un poco de onda, la comida de las elecciones no tiene por qué ser horrible. Conclusión 2: comiendo rico sos más feliz.
Debe: Limpiar la cocina el lunes a la mañana me tomó una hora y tres cuartos.

Saldo: culinariamente positivo

5: Haber: En general, los votantes son simpáticos. En general tienen claro que los que estamos ahí trabajamos para todos. Algunos nos compadecen y creen que nos apoyan dando sus condolencias, pero otros viven las elecciones como la fiesta democrática que es. Uno de ellos, que ya había venido en las PASO con toda su familia, volvió luego de votar y nos trajo barritas de cereal y y chocolates para las tres. Otro recordaba que era joyera (habíamos conversado del tema en las PASO). Otro nos vino a decir a las tres cuarentonas que éramos la mesa más linda de la escuela (a nuestra edad, se agradece). Vinieron muchos jóvenes y muchos ancianos. Vinieron muchos niños acompañando a sus padres y madres. Votó casi todo el padrón (descontando fallecidos y votos optativos). Todos los votos fueron válidos (sólo hubo uno nulo, evidentemente un error del votante al momento de cortar boleta).
Debe: nunca falta el ortiva, el machista, el impaciente, mínimas excepciones que no dan ni para contarlas.

Saldo: democráticamente positivo

6: Haber: Si comparamos los votos que recibió la izquierda en todo el país (aquí incluyo un amplio espectro de manifestaciones con diferencias sutiles y sustanciales) con los votos que recibió la derecha en todo el país (aquí incluyo a los evidentes y a quienes se niegan a salir del clóset), gana, definitivamente, la izquierda.
Debe: Capital y Gran Buenos Aires, incluida mi mesa, parecen no tener remedio.

Saldo: ideológicamente positivo

¿Qué puedo decir? Si me toca en 2015 ser parte de esta fiesta nuevamente como presidenta o suplente, ahí estaré. Y que se repita, y se repita, y se repita.

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